El Secreto tras la Sicología

Tras muchas horas de colocarme en uno de esos estados de semi-trance, los cuales solía intentar conseguir en el colegio para de alguna manera sellar el intenso tedio y amargura que tenía todos los diás de estar allí, y tras incontables horas de pensamientos que me llegan antes de conciliar el sueño, dulcemente eternos. Logré al fin darme cuenta de una pequeña gran verdad, algo que era simple de decir pero imposible (o casi) de llevar a la realidad.
De alguna manera mis pensamientos llevaron a la sicologia, en mi mente la típica imagen de un sujeto descorazonado y confundido acostado en un diván y un despreocupado doctor barbudo arañando notas en una libreta, que bien puede estar esbozando la compleja siquis (o como se le diga) del hombre, o bien, jugando tres en raya contra si mismo, lo mismo da.
Me pregunté a mi mismo, ¿que cosas le diria a un sicologo?, ¿le contaría mis miedos, mis frustraciones, mis penas de amor?. ¿Que me podría responder, que cosa podria responder cualquiera ante eso?. ¿Realmente puede decir algo que ya no sepa? Pensando en estas cosas me vino la idea, golpeando mi mente con la sutileza de un martillo golpeando un tomate.
Este concepto consiste en que, realmente no nesesitas a un sicologo mostrando manchas o preguntandote como te sientes cada 5 minutos. Las respuestas están dentro de uno, y lo mas increíble es que ni siquiera es nesesario pensarlo demasiado, la mayoría de las veces es lo mas obvio. La respuesta a nuestros problemas nos mira a los ojos, y nos mira desde arriba con rabia cada vez que bajamos la cabeza en señal de derrota.
Las respuestas están siempre ahí, sin embargo, nadie es capaz de resolver su idilio, porque estas respuestas son demasiado duras, casi imposibles de realizar. Por culpa de lo que perderemos si lo hacemos, por culpa del "que diran", por culpa del miedo. Este obstaculo es el que divide a las grandes personas de los mediocres. Porque solo las grandes personas son capaces de hacer un sacrificio, de abandonar todo para conseguir su objetivo.
¿Quien entre nosotros es capaz de asumir ese riego?. ¿Valdra la pena?. ¿Seré capaz yo? ¿Tu?. Esas preguntas son las que me plagan ahora, justo antes de conciliar el sueño cada noche.
-Cach

0 Comments:
Post a Comment
<< Home